“El mundo es mi representación”. Imanol Marrodán

Imanol Marrodán, El Mundo es mi representación

        En estos tiempos parece que la alternativa
 es simplemente no contar nada. No es un
desesperado acto de resistencia, sino más
bien el camino para una inútil supervivencia.
   30.10.2004

Comentario: El Mundo, existe porque nosotros existimos. La “realidad” no es otra que nuestra propia y única experiencia sensorial del entorno en el que se desenvuelve nuestra vida. La única representación valida para cada individuo es la suya y desaparece cuando el individuo deja de existir.
¿Contemporaneidad? El título de la exposición hace referencia a Arthur Schopenhauer y a su libro “El mundo como voluntad y representación”, publicado en 1812.

   Nuevos discursos en la Pintura contemporánea a partir de la Deconstrucción o Postestructuralismo. (Plan de trabajo)

La pintura contemporánea, después de la transvanguardia italiana de los años ochenta: el último istmo entendido como la última de las vanguardias históricas, ha estado siendo cuestionada por ciertos sectores de la crítica.

Esta opinión se fundamentaba en que las últimas referencias que habían influido en el campo representacional de la pintura, venían determinadas por una corriente de pensadores franceses enmarcados dentro del estructuralismo de los años 50. Pensadores como Claude Lévi Strauss, Jacques Lacan, Michel Foucault, Louis Althusser o Roland Barthes abordaban, a partir del estudio de los símbolos del sistema lingüístico y sus significados, la problemática de la relativa y subjetiva capacidad de comunicación de significados de representación de los sistemas o “estructuras” que conforman nuestro sistema social.  Estos cuestionaban la capacidad de los lenguajes para articular una comunicación concreta y común. El mundo como una representación de sistemas dentro de un sistema total, una estructura en la que toda la cultura y  naturaleza humana; toda la experiencia y el significado ocupan “su lugar”. Los símbolos carecen de significado sin los sistemas de los que forman parte. Nos hayamos dentro de sistemas humanos de significados, desde el día en que nacemos (convenciones preestablecidas).

Este sistema socio económico re-presenta engañosamente nuestro entorno como una realidad común; “El efecto de lo real” (Roland Barthes), anula nuestra voluntad individual de representación.

Posteriormente, a partir de la publicación póstuma de las  “Investigaciones Filosóficas” (1953?) de Ludwig Wittgenstein, Deleuze conforma su pensamiento y su teoría de la “Deconstrucción” ( o postestructuralismo), de los Lenguajes. Sus planteamientos surgieron profusamente de los círculos académicos de París en las décadas de 1960 y 1970.

Derrida, en su libro “De la gramatología”, publicado en 1967, negaba la posibilidad de una comunicación completa: “Yo escribo y usted lee, ahora; pero el sentido de esa palabra nos separa más que nos une”. Toda escritura, afirmaba, escinde el sentido de ese modo, así que el significado siempre está ya un paso más allá de la línea; no reside en ningún lugar, ni en una experiencia plena de presencia plena, sino que siempre está diferido. Se diseminaba a lo largo de una estructura y por tanto no tenía sustancia alguna; por eso “no hay representación de la representación”. Finalmente sentencia: “No sé que es la percepción y no creo que exista nada parecido”.

De esta manera se propone una cuestión sin resolverse formándose un círculo vicioso:

La representación como la producción e interpretación del “conocimiento” de una realidad que no puede preexistir a su representación.

Después de estos últimos antecedentes que han influido, en estos últimos tiempos, tan poderosamente sobre el arte contemporáneo y más determinantemente sobre la pintura. Se pretende afirmar que su discurso como “sistema de representación” está agotado, relegándola a la marginación y al olvido; desplazándola, en aras de otros intereses y modas, de su función creativa así como de sus logros más relevantes en el pensamiento y el arte de vanguardia.

Mi propuesta es la libertad de negar la representación en sí misma, de la pintura; creando objetos o imágenes que oculten su significado.

En una “comunidad social”, aparentemente veraz, llena de “significados” donde los individuos estamos sometidos a estructuras que determinan nuestro modo de vida, se produce un efecto paradójico: Esos mismos sistemas los inventamos nosotros y ahora se han convertido en estructuras independientes que el hombre ya no puede cambiar.

Reivindicar o intentar convertir un objeto-pintura en una “Irrepresentación” codificada
puede ser una manera de resistirse y protegerse de dichos modos preestablecidos de “comunicación-representación”.

Proteger la intuición y el sentido común para percibir de nuevo, en un ritmo lento , sosegado, para volver a aprender a ver.

La pintura auténtica debe expresar la certeza de lo que se intuye y se siente sin conocer lo que es y sin embargo nos resulta tan real en ese instante; como un pequeño rayo de luz en la oscuridad de nuestra caverna.

 

                                                                   Imanol Marrodán
Vitoria a 4 de Junio del año 2004

 

 

Currículum de Imanol Marrodán 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s