Closed

JOSÉ LUIS SANTALLA “CLOSED”

 

José Luis Santalla ha centrado sus últimas series en diversos aspectos que confluyen de manera derivada en una estética de la desaparición.

Entre 1998 y 2001 realiza Un mundo feliz, proponiendo una revisión del retrato donde la individualidad de lo humano se difumina en los modelos estandarizados de maniquíes que clonan estereotipos entre belleza y moda. Más tarde entre 2002 y 2004 aborda en Fugas, como la desaparición del cuerpo y la permanencia de sus huellas a través de ropas, zapatos o rastros de presencia, abren un mundo que aparece abandonado pero habitado por una inquietante invisibilidad, entre la desolación y el humor.

Closed, su serie más reciente, abre una perspectiva en la que los ojos cerrados indican otras posibilidades de mirada, como una alternativa post-psicológica para el retrato. Se trata de un retrato que se desarrolla en una clave de sustracción o desaparición, pero que sin embargo enriquece la percepción del “yo-individuo” planteando la fotografía como el espejo de lo imposible.

Closed es una serie de retratos en los que los personajes aparecen de medio cuerpo, sobre un fondo uniforme y en actitudes distendidas, pero con los ojos cerrados, encarando una realidad con la confianza de quien mira hacia dentro.

¿Es posible una mirada con los ojos cerrados?

Nunca nos vemos a nosotros mismos con los ojos cerrados y por eso la fotografía nos devuelve en su propia mirada la posibilidad de ver nuestra imagen ciega, imposible.

Los ojos abiertos disponen a un enfrentarse al mundo, para conocerlo y que nos conozcan. Por el contrario, los ojos cerrados nos vuelcan hacia nuestro interior, nos separan del mundo para reconcentrarnos en todo lo que antes hemos mirado y nos ofrecen inermes a la mirada de los otros. Son esos, unos instantes de fragilidad extrema pero también de absoluta intimidad. La intimidad aparece entonces como un tiempo frágil, inerme, delicado.

Cerrando los ojos miramos por segunda vez, sin luz, y hacia la memoria. Los párpados ocultan los ojos al cerrarse, velan la luz, pero dejan que se expanda la mirada hacia el interior.

El retrato tiende por definición a desvelar los elementos psicológicos de la persona y la mirada es el aspecto central y esencial que sirve para definir o caracterizar al modelo. Entonces ¿es posible un retrato con los ojos cerrados?

En la historia del arte hay ejemplos muy variados de “retratos” con ojos cerrados. Por lo general, los párpados que ocultan el ojo denotan o describen preferentemente, ante todo la muerte, y luego el sueño. También sin duda el horror, el arrobamiento del martirio o el éxtasis místico, pero todo ello no es sino un elemento más en una escena (histórica, mitológica, religiosa, etc.): el retrato queda reservado para una mirada central siempre abierta y expresiva.

Solo en el siglo XIX, tras las oleadas románticas y simbolistas, aparecen algunos retratos con ojos cerrados, y aunque en la mayoría de ocasiones los ojos sin embargo están solo entreabiertos la intención de eludir la mirada tiende a representar un gesto corporal completo de ensimismamiento: los ojos encarnan un reflejo del cuerpo, asumen sus poses y su movimiento o inmovilidad.

Odilon Redon titula Los ojos cerrados una de sus pinturas en 1890, y ya el propio título parece un planteamiento de intenciones, que se dirige más allá de la novedad hacia la exploración de la representación de una emoción o visión interior. Como además no se trata del retrato de una persona conocida y no está mediatizado por el encargo, más bien parece una posible formulación alternativa del retrato con el trasfondo de una sensibilidad conectada con las alucinaciones, el ensueño y las imágenes del inconsciente.

En 1865, Julia Margaret Cameron, realiza el retrato de “Ellen Terry con 16 años”, apoyada a una pared en un suave contraluz, con la cabeza levemente inclinada y los ojos entreabiertos, caídos, mirando hacia abajo. Aunque no se trata exactamente de un retrato con los ojos cerrados, su planteamiento es brutalmente moderno en un contexto en el que el retrato fotográfico debía expresar ante todo, dignidad, o al menos una prestancia que resistiera el ámbito de lo público. Podemos pensar que la idea que subyace en esta fotografía es la de captar una pose natural de intimidad extrema, un instante en el que la cámara parece pasar inadvertida a pesar de la proximidad al rostro. Al eludir la mirada la cámara nos introduce en un tiempo estrictamente privado, que ni siquiera un espejo sería capaz de devolver. Es el instante que no se puede ver nunca, porque no hay ojos ni mirada en diálogo.

Pere Formiguera realizó entre 2000 y 2002 una serie de retratos de personajes del mundo social y cultural catalán con los ojos cerrados y la tituló de manera estrictamente descriptiva Ulls clucs (Ojos cerrados): unas 70 fotografías en blanco y negro de rostros que sin la mirada abierta de los ojos se transforman en formas de reconcentración o en instantes de pensamiento íntimo. Entre los modelos reconocemos los rostros de Maria del Mar Bonet, Lluís Llach, Miquel Martí i Pol, Joan Perucho, Pau Riba, Carme Riera, Joaquim Sala Sanahuja o Antoni Tàpies.

Como si se tratara de dar otra vuelta de tuerca y de una manera muy diferente, José Luis Santalla emprende Closed  como un reto y una exploración sobre las connotaciones del retrato y sus posibilidades psicológicas cuando el modelo mantiene los ojos cerrados y además la tensión se concentra en la pose del cuerpo. Utiliza el color y el encuadre recoge un medio cuerpo, contra un fondo neutro, poniendo de relieve la conexión que se establece entre rostro y cuerpo. Ni los ojos ni el rostro constituyen el eje del retrato: la ropa y la pose del cuerpo establecen el ritmo y el movimiento que caracterizan a la persona, en unas circunstancias  de expresividad extrema, (sorprendentemente) sin la presencia de la mirada. Quizás los ojos cerrados contienen el peso de una mirada que se vuelca hacia la memoria o muestran la distensión de un descanso relajado. En algunos retratos podemos intuir que domina el juego infantil de desaparecer si cerramos los ojos, en otros aparece sin más el pensamiento que pasa por dentro.

En Closed la desaparición de mirada y ojos, convierte al retrato en una arquitectura de ritmo de cuerpo y tensión de músculos. En cierto modo es también un retrato “imaginado”, donde realidad y ficción se entrecruzan, donde la ropa establece un recorrido generacional y epocal (todos los modelos pertenecen al ámbito personal más cercano de José Luis Santalla).

Mirar sin mirar o mejor aún, mirar sin ojos es cuando el cuerpo sustituye a los ojos para definir como nos situamos en el mundo.

Los ojos cerrados muestran como pueden ser los instantes de la intimidad más absoluta. Las fotos podrían parecer momentos robados, pues no se mira ni a la cámara ni al vacío: no hay mirada directa, no hay si no la mirada fotográfica como el acta de ese instante imposible.

No es casual que recientemente se hayan desarrollado softwares como Reconocimiento facial o el más novedoso Blink Shot que evita las tomas de personas con ojos cerrados en cámaras digitales.

Los ojos cerrados son otra manera de mirar, diferente, en el espejo de la cámara.

Currículum José Luis Santalla

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